Para 8 pax
300 g remolacha cocida
200 mantequilla
250 g chocolate fondant sin leche
3 huevos "M"
200 g azúcar (preferiblemente moreno)
60 g harina de trigo
30 g cacao en polvo
3 g levadura química (1/2 cdta)
Una pizca de sal
Elaboración
Paso 1
Comienza precalentando el horno a 180ºC y forrando un molde cuadrado de 23x23 cm con papel sulfurizado, engrasando previamente la base y laterales con un poco de mantequilla.
Paso 2
Una vez listo, tritura la remolacha hasta obtener un puré, coloca sobre un colador y presiona con el dorso de una cuchara para que suelte su jugo. Reserva.
Paso 3
Funde la mantequilla junto con el chocolate. Puedes hacerlo en el microondas a golpes de 30 segundos, removiendo entre golpe y golpe para que no se te queme, o de la manera tradicional al baño María. Para esto último necesitarás colocar los dos ingredientes en un cuenco y encajar sobre una cacerola con agua caliente. El vapor hará que se fundan lentamente. Deja templar ligeramente.
Paso 4
A continuación, con la ayuda de unas varillas eléctricas, bate los huevos y el azúcar hasta blanquear y conseguir que dupliquen su volumen. Su consistencia habrá cambiado, tendrás una masa cremosa a la que añadiremos la mezcla de chocolate y mantequilla fundidos. Remueve hasta integrar.
Paso 5
Tamiza la harina, el cacao en polvo y el impulsor químico. Se lo agregas a la mezcla anterior junto con un pellizco de sal. Mezcla con una espátula, con movimientos envolventes suaves, hasta obtener una mezcla homogénea.
Paso 6
Por último, añade el puré de remolacha y removemos. Vierte la mezcla en el molde y hornea, a media altura, durante 25 minutos.
Paso 7
Una vez cocido, retira el molde del horno y deja atemperar antes de consumir. Nuestra recomendación es dejarlo reposar 24 horas, en caliente y dentro de una bolsa de plástico. De esta manera el brownie suda por efecto del vapor y toma cuerpo, se vuelve más jugoso y su sabor se potencia. Está mucho más rico aunque el quid es tener paciencia y saber esperar.